Google anunció el 30 de septiembre Gemini 4 Argon, un modelo orientado a tareas prolongadas de ingeniería de software, trabajo empresarial y ciberseguridad. Su acceso inicial queda limitado a equipos internos de la compañía y a un grupo seleccionado de expertos en defensa cibernética a través del programa Fairwind. El anuncio no supone su disponibilidad general para desarrolladores, profesionales o consumidores.
Google prevé ampliar la distribución después de evaluar los comentarios de los primeros usuarios y reforzar las salvaguardas. Los primeros colectivos previstos son los clientes de la API de pago y los suscriptores de Google AI Ultra, sin una fecha concreta.
Quién puede solicitar acceso y bajo qué condiciones
Fairwind acepta solicitudes de organizaciones, que Google examina y prioriza. Entre los colectivos preferentes figuran gobiernos, operadores de infraestructura crítica y plataformas tecnológicas. Presentar una solicitud no garantiza el acceso: la participación depende de la aprobación de la compañía.
Los socios admitidos pueden utilizar Argon para defensa cibernética, también junto con CodeMender. Las condiciones exigen restringir su uso a equipos internos autorizados, implantar autenticación y controles de acceso y no compartir ni revender el acceso al modelo.
Google afirma que Argon puede detectar, validar y corregir vulnerabilidades. Son capacidades declaradas por la empresa, no una garantía de que encuentre o resuelva cualquier fallo. Como ejemplo, asegura que Wiz ya lo utiliza en investigación defensiva y comunica la detección de una vulnerabilidad crítica en software sanitario. El producto afectado no está identificado públicamente y el anuncio no aporta detalles técnicos que permitan verificar ese caso de manera independiente.
Más salida para tareas extensas de programación
Una de las novedades cuantificadas es el aumento del límite de salida hasta un millón de tokens, frente a los 64.000 anteriores. Los tokens son las unidades en las que el modelo procesa y genera contenido, incluidos texto y código. Aquí la cifra se refiere a cuánto puede generar, no al volumen de información que admite como entrada.
Google cita usos internos en depuración de software, migraciones de C/C++ a Rust y optimización de memoria. En las reescrituras de sistemas críticos, el código pasa por auditorías, pruebas y revisiones antes de llegar a producción.
Antes de ampliar el despliegue, la compañía dice estar reforzando las defensas frente al uso indebido, la inyección de instrucciones —contenido que intenta desviar al modelo de su tarea— y las actuaciones fuera de los límites previstos.








