Meta ha anunciado un nuevo conjunto de restricciones para los menores de 18 años que utilicen Instagram y Facebook. Las medidas, todavía pendientes de aprobación judicial, se aplicarán automáticamente en los estados y territorios de Estados Unidos que participen en el acuerdo alcanzado con sus fiscales generales.
La novedad con mayor impacto cotidiano será un límite predeterminado de dos horas diarias. El contador sumará conjuntamente el tiempo dedicado a Facebook e Instagram, incluso cuando Meta detecte que una misma persona utiliza varias cuentas. El menor solo podrá desactivar este límite con el permiso de uno de sus progenitores.
Bloqueo nocturno y avisos durante el día
Las dos plataformas quedarán bloqueadas por defecto entre la medianoche y las 6:00. Durante ese periodo, los adolescentes no podrán publicar ni consultar espacios como el feed, Stories, Explorar o Reels. No se trata, por tanto, de un simple modo silencioso, sino de una interrupción efectiva del acceso a numerosas funciones.
Meta también silenciará las notificaciones entre las 8:00 y las 15:00, aunque mantendrá las correspondientes a mensajes directos y alertas relacionadas con la seguridad de la cuenta o del usuario. Esta franja coincide con buena parte del horario educativo habitual, por lo que la medida busca reducir las interrupciones sin cortar comunicaciones privadas potencialmente importantes.
Además, Instagram y Facebook mostrarán recordatorios después de cada 15 minutos de uso continuo. Habrá otros avisos cuando el tiempo acumulado durante la jornada llegue a 60 y 90 minutos, antes de alcanzar el límite diario de dos horas. Estos mensajes pretenden que el uso sea más deliberado y que el adolescente tenga referencias claras sobre el tiempo consumido.
Más capacidad para cambiar el algoritmo
Los menores podrán elegir como opción predeterminada un feed no algorítmico, es decir, una vista que no esté personalizada mediante los sistemas de recomendación de Meta. Las aplicaciones recordarán periódicamente que existe esta alternativa y los padres podrán configurar la experiencia para exigir su utilización.
La compañía mantendrá asimismo los ajustes de contenido para mayores de 13 años que ya aplica por defecto, inspirados en criterios de clasificación cinematográfica y en las opiniones de familias. También seguirá impidiendo que los adolescentes sigan o interactúen con cuentas consideradas inapropiadas para su edad.
Estas medidas amplían el enfoque de las cuentas juveniles que ya ha marcado otros cambios recientes en la plataforma, en paralelo a movimientos como la renovación de la identidad visual de Instagram. La diferencia es que ahora se combinan controles de contenido, tiempo de uso y supervisión familiar dentro de un mismo marco.
Cuentas privadas y contacto con desconocidos
Meta conservará las cuentas privadas como configuración inicial en Instagram y los ajustes privados predeterminados en Facebook. También asegura que continuará restringiendo el contacto de adultos potencialmente sospechosos y que reforzará las barreras para que esas personas puedan encontrar, seguir o interactuar con menores.
La empresa mantendrá las herramientas para denunciar contenido preocupante y se compromete a mejorar sus tiempos de respuesta. También evaluará regularmente con qué frecuencia se exponen los adolescentes a experiencias potencialmente dañinas, apoyándose en investigación y en aportaciones de especialistas para revisar sus sistemas.
Un compromiso previsto para diez años
La mayoría de las condiciones deberá mantenerse durante diez años, siempre que el acuerdo obtenga la aprobación judicial. Ese horizonte reduce la posibilidad de que los controles se limiten a una prueba breve, aunque su resultado práctico dependerá de la detección de edad, la identificación de cuentas vinculadas y el uso que hagan las familias de los permisos disponibles.
El anuncio delimita expresamente la aplicación automática a los estados y territorios estadounidenses participantes. Por ello, estas condiciones no permiten confirmar por sí solas un despliegue equivalente en otros mercados. Su relevancia más amplia reside en el estándar que plantean: límites acumulados entre aplicaciones, descanso nocturno obligatorio y capacidad familiar para modificar la experiencia recomendada por el algoritmo.








