Italia estudia incorporar a su Código de Circulación una multa de 75 euros para los peatones que utilicen el móvil mientras cruzan la calzada. La medida forma parte de un texto todavía en consulta, por lo que no es una norma definitiva ni puede aplicarse por ahora.
La propuesta no se limita a los teléfonos: también abarcaría tabletas, ordenadores portátiles y otros dispositivos electrónicos utilizados al atravesar una calle o caminar por la carretera. Su alcance se concentra en los espacios compartidos con vehículos, de modo que consultar el móvil mientras se permanece en la acera quedaría fuera de la prohibición.
Excepciones y nuevas obligaciones al cruzar
El borrador contempla una excepción para situaciones de emergencia. También permitiría utilizar sistemas de manos libres o auriculares, siempre que el peatón conserve una capacidad auditiva adecuada para percibir el tráfico. El objetivo no sería impedir cualquier uso tecnológico, sino reducir las distracciones cuando existe riesgo directo de atropello.

Guardar el teléfono, sin embargo, no bastaría para cumplir todas las obligaciones previstas. Antes de entrar en la calzada, la persona tendría que detenerse y comprobar que los conductores la han visto y que van a frenar para cederle el paso. El texto también considera sancionables los movimientos repentinos, imprevisibles o los cambios bruscos de dirección, salvo que respondan a una necesidad.
Esto introduce un matiz práctico importante: tener prioridad no eximiría al peatón de comprobar que puede cruzar con seguridad. La reforma busca repartir las obligaciones de precaución entre quienes conducen y quienes caminan, especialmente en un momento en que el teléfono reúne cada vez más funciones cotidianas, desde la mensajería hasta servicios como los pagos integrados que prepara WhatsApp.
Una propuesta todavía abierta a cambios
Las medidas forman parte de un texto base sometido a consulta. Las asociaciones interesadas disponen hasta el 13 de septiembre para presentar sus observaciones, por lo que la redacción y el alcance de las sanciones todavía podrían modificarse antes de una eventual aprobación.
El proyecto también aborda la responsabilidad en los atropellos. Según el criterio recogido en la documentación, un conductor podría quedar exento si se demostrase que la conducta del peatón fue anormal e imprevisible y que no tuvo posibilidad de anticiparla ni de evitar el accidente. No se trataría, por tanto, de una exención automática por el simple hecho de que la persona estuviera distraída.
Aunque existen precedentes municipales, como la regulación aprobada en Honolulú en 2017, la iniciativa italiana llevaría esta cuestión al ámbito de un código estatal. Otras ciudades han preferido medidas preventivas, entre ellas luces instaladas a ras del suelo junto a pasos de peatones para llamar la atención de quienes caminan mirando hacia abajo.
Si acaba aprobándose con su formulación actual, la reforma convertiría la atención del peatón en una obligación explícita y sancionable. Su impacto cotidiano sería claro: usar la pantalla al cruzar dejaría de ser solo una conducta arriesgada para convertirse en una infracción de 75 euros.








