OpenAI desarrollará «definitivamente» un robot humanoide y también explorará otros formatos robóticos. Así lo ha afirmado Sam Altman, consejero delegado de la compañía, durante una entrevista en el pódcast Sources. La declaración perfila una dirección estratégica, no el anuncio de un producto: no hay prototipo público, fecha de presentación, precio ni detalles sobre sus capacidades.
Altman sitúa el humanoide como una respuesta al mundo físico actual, construido alrededor de las personas. Entre las tareas que citó figuran abrir puertas, utilizar ordenadores, manejar equipos y limpiar una cocina. Un cuerpo con forma humana podría moverse por esos espacios sin que fuese necesario rediseñar viviendas, oficinas o herramientas.
El directivo también rebajó la idea de un robot personal inminente. Que cada persona disponga de uno forma parte de su visión a largo plazo, pero no sería la primera meta. OpenAI tampoco ha precisado si el eventual humanoide será un producto comercial, a qué mercado se dirigiría ni con qué socio lo fabricaría.
La IA sería el obstáculo central
Para Altman, el problema prioritario no consiste únicamente en construir la parte mecánica. El desafío es crear la IA capaz de operar un robot en entornos variables: una cocina desordenada, una puerta distinta o una herramienta colocada en otro sitio. Esas situaciones exigen interpretar el entorno y adaptar las acciones, más allá de repetir movimientos programados.
La actividad de OpenAI en robótica tiene una señal oficial adicional en sus ofertas de empleo. La compañía mantiene vacantes para su equipo de Robotics en San Francisco, incluidos puestos de diseño de actuadores y de diseño electromagnético y mecánico de actuadores. Los actuadores son los componentes que transforman energía en movimiento y permiten que una articulación o mecanismo se desplace.
Esas vacantes corroboran que OpenAI trabaja en el área, pero no identifican un humanoide concreto ni permiten deducir su diseño, autonomía o calendario. Tampoco se han comunicado objetivos de producción ni disponibilidad en España o Europa. La referencia de Altman debe entenderse, por tanto, como la confirmación de una ambición robótica de la empresa, aún sin una hoja de ruta de producto pública.








