WhatsApp ha anunciado tres cambios destinados a dificultar el secuestro de cuentas y ayudar a detectar posibles intentos de fraude. La aplicación refuerza la verificación en dos pasos, permite registrar varias passkeys en una misma cuenta y añade información sobre las llamadas de números desconocidos. Las novedades actúan en momentos diferentes: al proteger el acceso, al recuperar una cuenta y antes de responder una llamada.
El cambio más visible afecta a la verificación en dos pasos. Hasta ahora, esta capa adicional se basaba en un PIN de seis cifras. WhatsApp lo sustituye por una contraseña más larga que puede combinar letras, números y caracteres especiales, una estructura más difícil de adivinar que una clave exclusivamente numérica.
Una barrera adicional frente al robo de cuentas
La verificación en dos pasos está pensada para impedir que otra persona tome el control de la cuenta incluso si consigue el código temporal enviado durante el proceso de acceso. La contraseña adicional no reemplaza ese código, sino que añade otra comprobación. Su utilidad práctica aumenta ante engaños en los que un atacante convence a la víctima para que comparta el código de un solo uso.
El refuerzo también cambia la responsabilidad del usuario: una contraseña larga ofrece más combinaciones, pero debe ser única y difícil de relacionar con información conocida. Reutilizar una clave empleada en otro servicio reduciría la protección si aquella plataforma sufriera una filtración. WhatsApp no detalla en su anuncio cambios en los mecanismos de recuperación asociados a esta nueva contraseña.
La segunda novedad amplía el uso de las passkeys. Estas credenciales permiten volver a entrar en WhatsApp mediante la huella dactilar, el reconocimiento facial o el código de bloqueo del dispositivo, sin tener que introducir códigos o PIN. Meta afirma que más de 1.000 millones de personas ya han configurado una passkey en el servicio.
Varias passkeys para combinar Android y iOS
Hasta ahora, la limitación a una sola passkey podía resultar incómoda para quien alternase dispositivos de distintos ecosistemas. WhatsApp permite ahora añadir más de una a la misma cuenta, incluyendo el caso de una persona que utilice terminales Android e iOS. La configuración se encuentra en Ajustes, Cuenta y Passkeys.
En la práctica, cada passkey queda vinculada al sistema seguro del dispositivo y utiliza el método de desbloqueo disponible. No se trata de una contraseña convencional que WhatsApp pida memorizar. La posibilidad de registrar varias credenciales reduce la dependencia de un único teléfono al recuperar el acceso desde equipos compatibles.
La medida llega mientras WhatsApp continúa preparando otras funciones sensibles vinculadas a la cuenta, como la sección de pagos detectada en sus pruebas. Cuantas más operaciones concentra una aplicación, mayor importancia adquieren las barreras que evitan accesos no autorizados.
Más información antes de contestar
El tercer cambio interviene antes de responder una llamada. En Android, cuando el número no está guardado en la agenda, WhatsApp mostrará datos adicionales, como si procede de otro país y si comparte algún grupo con el receptor. Ese contexto puede ayudar a distinguir entre un contacto reconocible y una llamada inesperada que intenta provocar una respuesta impulsiva.
La información no certifica por sí sola que una llamada sea legítima ni identifica necesariamente a quien está al otro lado. Compartir un grupo tampoco garantiza confianza. Su función es ofrecer unos segundos y algunas señales adicionales para evaluar la situación, especialmente porque los fraudes suelen apoyarse en mensajes urgentes o peticiones que presionan para actuar sin comprobar su origen.
Meta atribuye expresamente a Android esta vista ampliada para números no guardados. El anuncio no confirma una función equivalente para iOS ni concreta un calendario de despliegue por regiones o versiones de la aplicación. Por tanto, la disponibilidad efectiva puede depender del dispositivo y de que la cuenta haya recibido las novedades.
En conjunto, los cambios cubren tres puntos débiles distintos: el código temporal deja de ser la única barrera frente a una apropiación, las passkeys se adaptan mejor al uso de varios dispositivos y las llamadas desconocidas llegan acompañadas de más contexto. Ninguna función elimina la necesidad de desconfiar de solicitudes urgentes, pero sí reduce las decisiones que deben tomarse sin información.








