El Administrador de tareas de Windows 11 está ganando una vista más precisa de las cargas de inteligencia artificial. En equipos compatibles, la herramienta ya no se limita a enseñar el uso global de la unidad de procesamiento neuronal (NPU): también puede atribuir la actividad a procesos concretos y distinguir si el trabajo recae en la NPU, en el motor neuronal de la GPU o en recursos de propósito general.
No se trata del estreno absoluto de la monitorización de la NPU. Windows 11 ya mostraba su utilización en la pestaña Rendimiento de determinados equipos. La mejora descrita por Microsoft el 19 de agosto amplía esa base con datos por proceso en Procesos y Detalles. El cambio está disponible en algunos dispositivos recientes, por lo que no debe interpretarse como una llegada simultánea a todos los PC.
Qué información añade Windows 11
Al abrir el menú de columnas de Procesos, el usuario puede activar NPU, Motor de NPU, GPU y Motor de GPU. Así resulta posible localizar una aplicación y comprobar, en tiempo real, qué acelerador está utilizando. La pestaña Rendimiento conserva la perspectiva global y permite seguir la evolución de la carga mediante gráficos.

La pestaña Detalles ofrece un nivel adicional. Además del porcentaje de uso y del motor activo, puede mostrar la memoria dedicada y compartida de la NPU, junto con los equivalentes de la GPU. La memoria dedicada pertenece al acelerador, mientras que la compartida procede de la memoria del sistema. En una NPU integrada, la columna de memoria dedicada puede quedar vacía porque no existe un espacio independiente.
Los nombres de motor también aportan contexto. «NPU – Compute» y «NPU – Neural» indican aceleración activa en la NPU, según el procesador y el controlador. «GPU – Neural» identifica el motor matricial dedicado de una GPU compatible, que Microsoft diferencia de la canalización gráfica convencional.
Una forma de detectar cargas de IA mal encaminadas
La utilidad práctica aparece cuando una aplicación está diseñada para ejecutar un modelo local en hardware específico, pero acaba recurriendo a otro componente. Microsoft explica que un controlador ausente, una operación no compatible o una discrepancia de formatos —por ejemplo, intentar ejecutar un modelo FP32 en una NPU optimizada para INT8— pueden provocar un cambio silencioso hacia la CPU o la GPU convencional.
Si la NPU y el motor neuronal de la GPU permanecen al 0 % mientras sube la CPU, el patrón puede revelar ese mecanismo de reserva. Para un desarrollador, esto facilita comprobar si ONNX Runtime o DirectML ha seleccionado el proveedor de ejecución previsto. Para soporte técnico, permite separar un problema de la aplicación de una limitación del controlador o del dispositivo.
Las columnas de memoria ayudan a completar el diagnóstico. Cuando un equipo dispone de memoria de NPU dedicada y esta se llena, el aumento de memoria compartida puede señalar un desbordamiento hacia la RAM del sistema, con posible pérdida de rendimiento. El Administrador de tareas no sustituye a un perfilador especializado, pero ofrece una primera comprobación sin instalar herramientas adicionales.
Qué cambia para el usuario corriente
La lectura también resulta útil fuera del desarrollo. Efectos de cámara, desenfoque de fondo, escalado de vídeo o edición de imágenes pueden ejecutarse localmente. Saber qué motor utiliza cada programa ayuda a entender por qué una tarea aumenta el consumo, activa los ventiladores o reduce la autonomía. Una aplicación puede combinar NPU y GPU; ver actividad en ambas no implica por sí mismo un fallo.
Microsoft mantiene estas métricas como columnas opcionales para no sobrecargar la interfaz. La disponibilidad depende de que el equipo incorpore el hardware adecuado y de que Windows y sus controladores expongan los contadores. Por tanto, no ver una columna activa no demuestra que el sistema esté averiado ni convierte cualquier ordenador con Windows 11 en un PC con NPU.
La mejora encaja con el esfuerzo de Windows por hacer más transparente el comportamiento del sistema, especialmente relevante después de que algunas actualizaciones hayan causado conflictos como el descrito en los fallos entre Windows 11 y ciertos controladores RGB. En este caso, la novedad no es añadir más IA al sistema, sino ofrecer al usuario una forma visible de comprobar dónde se ejecuta.








