Apple ha elevado el tono en su litigio contra OpenAI y otros demandados: la empresa sostiene que un exingeniero suyo y una empleada de OpenAI hablaron de restaurar y volver a utilizar dispositivos propiedad de Apple después de que se conociera una investigación interna. Para Apple, esa conversación apunta a un posible borrado de información forense relevante.
La acusación figura en un escrito suplementario presentado el 31 de agosto ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California, dentro del caso 5:26-cv-07078-EJD. No es una conclusión del tribunal, sino la posición procesal de Apple, y parte de los documentos citados sigue bajo sello o aparece censurada en la versión pública.
Apple busca preservar registros antes de que desaparezcan
El objetivo inmediato de la tecnológica es obtener discovery acelerado, la fase de intercambio de pruebas entre las partes antes de los plazos habituales. Apple argumenta que determinados registros electrónicos —como metadatos, datos de uso y otros rastros de actividad— son transitorios: pueden sobrescribirse, degradarse o eliminarse con el uso normal de los sistemas.
La compañía vincula esa urgencia a Chang Liu, antiguo ingeniero de Apple. En el escrito alega que Liu utilizó en OpenAI un circuito confidencial de Apple junto con agentes de IA, herramientas capaces de ejecutar tareas de varios pasos de forma autónoma o semiautónoma, para aprender a realizar simulaciones. El documento no resuelve si ese uso vulneró obligaciones legales; busca que el tribunal permita reunir pruebas con rapidez.
La restauración de dispositivos centra la nueva alegación
Apple afirma que, tras enterarse Liu de su investigación interna en junio, él y Yu-Ting Peng conversaron sobre restaurar y reutilizar dispositivos de Apple. Restaurar un equipo puede borrar o alterar información almacenada en él, incluidos registros útiles para reconstruir qué archivos se abrieron, cuándo se accedió a ellos o qué acciones se realizaron. De ahí que Apple interprete ese intercambio como una posible destrucción de datos forenses.
El matiz resulta decisivo. El escrito no establece que los dispositivos se restaurasen ni que se borrara evidencia; expone la lectura de Apple sobre una conversación y solicita medidas para evitar una pérdida adicional de información. También deja claro que la evidencia disponible al público es incompleta, porque parte de los materiales está redactada o sellada.
OpenAI rechaza la interpretación de Apple
La otra parte discute las alegaciones. OpenAI atribuye el acceso posterior a determinados archivos a fallos de Apple al revocar permisos, una explicación que choca con las alegaciones formuladas por la demandante. Esa discrepancia anticipa que el debate no se limitará al contenido técnico de los archivos, sino también a cómo se mantuvieron —o no— los accesos tras la salida del exingeniero.
El siguiente pulso estará en manos del juez: decidir si la petición de Apple justifica adelantar el intercambio de pruebas. Si se autoriza, podrían solicitarse copias, registros y metadatos antes de que la actividad ordinaria de dispositivos y servicios los reemplace. Para entender el contexto de la disputa y la respuesta de la empresa demandada, puede consultarse cómo OpenAI rebate la demanda de Apple y publica mensajes sobre los secretos de hardware.








