La inteligencia artificial empieza a incorporarse a la vigilancia de zonas de baño con una misión especialmente delicada: reconocer comportamientos compatibles con un posible ahogamiento. Laif, una empresa derivada de Proactiva, ha iniciado el despliegue de un sistema que analiza en tiempo real las imágenes captadas por cámaras orientadas hacia el agua y genera alertas ante determinados patrones de riesgo.
La tecnología ya funciona en playas de Badalona, Roses, Castell-Platja d’Aro y Vilassar de Mar. También se ha instalado en una piscina cubierta de 25 metros del Club Natació Catalunya, en Barcelona. El despliegue sucede a una primera prueba piloto realizada durante el verano de 2025 y traslada el proyecto desde una fase experimental hacia su uso en diferentes entornos acuáticos.
Cómo detecta la IA una posible situación de peligro
El sistema emplea visión por computador para estudiar simultáneamente el comportamiento de las personas que aparecen en las imágenes. Su entrenamiento ha incluido la recreación de posiciones, movimientos y reacciones corporales asociados a situaciones de peligro, como luchar por mantenerse a flote o quedar inconsciente en el agua. La IA no diagnostica un ahogamiento: identifica patrones compatibles con uno.
Cuando el análisis automático reconoce uno de esos patrones, emite un aviso hacia el centro de control. La supervisión está centralizada en la sede de Proactiva en Vilassar de Dalt, donde los técnicos trabajan con una interfaz multipantalla. Tras comprobar las imágenes, pueden trasladar la alerta a los equipos de salvamento que operan sobre el terreno.
Esta revisión introduce una diferencia importante frente a un sistema completamente autónomo. La alerta de la IA pasa primero por una persona, lo que permite filtrar errores antes de alterar el trabajo de los socorristas. Es una aplicación distinta del análisis automatizado que incorporan algunas cámaras de seguridad con resúmenes de vídeo: aquí el objetivo es reconocer una posible emergencia mientras se desarrolla.
Los falsos positivos siguen formando parte del proceso
El sistema ya ha generado falsos positivos, pero estos avisos han sido examinados manualmente antes de llegar a los equipos de salvamento. Esa intervención humana evita que cada detección automática desencadene por sí sola una actuación y aporta información para revisar el comportamiento de la herramienta en condiciones reales.
Hay, además, un límite esencial al valorar su rendimiento actual: Laif todavía no ha intervenido directamente en ningún rescate real. Por tanto, el despliegue confirma que la infraestructura puede analizar imágenes, generar alertas y someterlas a revisión, pero no demuestra aún su eficacia ante un ahogamiento verdadero. Tampoco permite concluir que vaya a anticipar siempre una emergencia o reducir los tiempos de respuesta.
Una capa adicional, no un sustituto del socorrista
Laif plantea su tecnología como un complemento para los profesionales encargados de la vigilancia acuática. Las cámaras pueden mantener un análisis continuo de numerosas personas, mientras los técnicos revisan las señales y los socorristas conservan la responsabilidad de evaluar la situación y actuar. La decisión operativa no queda exclusivamente en manos del algoritmo.
En la práctica, el principal valor potencial está en añadir otro nivel de observación sobre espacios amplios, donde una conducta peligrosa puede resultar difícil de distinguir entre bañistas, oleaje y movimientos normales. La centralización permite además reunir las imágenes de diferentes instalaciones en una misma interfaz, aunque esa escala también hace especialmente relevante controlar la calidad de las alertas.
El paso de una prueba piloto en 2025 a instalaciones en cuatro municipios costeros y una piscina muestra un uso concreto de la visión por computador fuera del laboratorio. Sin embargo, su utilidad deberá juzgarse con datos operativos y sin confundir detección automatizada con eficacia demostrada. Por ahora, el sistema funciona como apoyo supervisado para el socorrismo, con falsos positivos conocidos y sin experiencia directa en rescates reales.







