Las comunicaciones del operativo contra incendios forestales de Castilla y León afrontan en 2026 una nueva fase de modernización. El plan anual aprobado por la Junta confirma compras de radios, instalación de repetidores, apoyo técnico especializado y pruebas con tecnologías digitales. El documento oficial reconoce que la orografía limita el alcance de la señal, aunque no cuantifica cuántas zonas quedan sin comunicación ni publica un balance de fallos en intervenciones reales.
La cuestión es especialmente delicada en un gran incendio. Una orden, un cambio de sector o una petición de auxilio deben circular entre cuadrillas, medios aéreos, centros provinciales y el puesto de mando avanzado. El plan describe una red propia, distinta de la telefonía móvil comercial, que emplea frecuencia modulada para los medios terrestres y modulación de amplitud para las comunicaciones aéreas.
Cómo funciona la red de radio del operativo
Los equipos pueden comunicarse de forma directa, en modo simplex, cuando están dentro de alcance. Esta modalidad no utiliza repetidores, pero montañas, líneas eléctricas y otros obstáculos pueden reducir la señal. La alternativa semidúplex enlaza las emisoras a través de repetidores situados en puntos dominantes, con más potencia y alcance, aunque el propio plan advierte de que los obstáculos intermedios siguen condicionando la cobertura.
León dispone, según la tabla oficial, de tres canales directos y cinco a través de repetidor. Es una arquitectura diseñada para no depender exclusivamente de una red móvil pública. Aun así, la documentación no ofrece mapas de cobertura radioeléctrica, tasas de disponibilidad ni una relación de incidentes de comunicación. Esa ausencia impide medir desde fuera la diferencia entre la red prevista y su rendimiento cotidiano.

Repetidores, personal experto y un móvil como radio
Para 2026, la Junta prevé continuar adquiriendo equipos portátiles de banda aérea para agentes medioambientales, jefes de operaciones aéreas y técnicos de guardia. También anuncia nuevas compras de equipos terrestres, la renovación del material deteriorado y la instalación de repetidores y emisoras. El objetivo declarado es reforzar tanto el equipamiento como la cobertura territorial.
El plan añade una medida organizativa: una posición de apoyo específica en radiocomunicaciones dentro del puesto de mando avanzado. Ese personal experto debe ayudar a sectorizar las comunicaciones, desplegar repetidores y establecer el canal de mando durante los grandes incendios. La Administración señala que entre 2023 y 2025 ya se realizaron prácticas combinadas y que continuarán por todo el territorio en 2026.
La novedad tecnológica más llamativa es una aplicación para Android con la que un teléfono puede actuar como equipo de radio. El sistema emplea pasarelas entre una red virtual y la red analógica, de modo que el usuario de la aplicación pueda conversar con los terminales convencionales. También están previstas pruebas con TETRA y DMR, dos estándares habituales de radiocomunicación profesional digital.
El plan no detalla qué conexión necesita la aplicación Android, qué cobertura geográfica ofrece, cuántos terminales la utilizan o si puede operar mediante redes privadas, enlaces satelitales o infraestructura móvil comercial. Por tanto, no es posible concluir a partir de la fuente oficial que perder cobertura del operador inutilice siempre esta vía, pero tampoco que constituya un respaldo independiente en cualquier punto del monte.
Lo confirmado y lo que falta por comprobar
La documentación oficial permite confirmar que la Administración conoce las limitaciones físicas de la radio y mantiene una línea específica de inversión y pruebas. También deja claro que los repetidores no eliminan todos los puntos de sombra. La situación encaja con un problema más amplio: el despliegue nacional de 5G convive con centenares de zonas sin cobertura en Burgos, muchas de ellas en entornos rurales.
Lo que falta es una evaluación pública y verificable del servicio en campo: disponibilidad por provincia, avisos perdidos, tiempos sin enlace, inventario y antigüedad de equipos, calendario de sustitución y resultados de las pruebas Android, TETRA y DMR. Sin esos indicadores, el plan acredita medidas previstas, no su eficacia real.
La diferencia es importante. Comprar emisoras y ensayar nuevos sistemas mejora la capacidad potencial, pero la seguridad depende de que la comunicación funcione en el lugar y el momento del incendio. Publicar pruebas de cobertura y resultados operativos permitiría saber si la combinación de radio, repetidores y soluciones digitales aporta redundancia efectiva o mantiene puntos ciegos críticos.








