Dos informaciones publicadas en las últimas horas atribuyen a OpenAI una función capaz de mantener un contexto mucho más amplio de la actividad del usuario. La idea sería que un futuro asistente relacionado con ChatGPT pudiera observar lo que ocurre en la pantalla, registrar reuniones y llamadas y consultar servicios personales. No existe, sin embargo, un anuncio oficial que confirme el producto, su nombre, su calendario ni su funcionamiento exacto.
Las versiones coinciden en la dirección general, pero difieren en un punto esencial. Una la presenta como una visión de Sam Altman sobre un descendiente de ChatGPT; la otra habla de una función denominada «Computer History» o «Historial del ordenador» y la describe como si ya estuviera lanzada. Esa contradicción impide tratarla como una novedad disponible. Por ahora, debe considerarse un rumor con detalles todavía provisionales.
Qué podría registrar este asistente
El escenario descrito va más allá de la memoria que conserva preferencias o datos de conversaciones anteriores. El sistema recibiría contexto procedente de la pantalla y, siempre según estas informaciones, podría conectarse a mensajes de texto, correos electrónicos, documentos, Slack, reuniones y llamadas. El objetivo sería entender no solo lo que el usuario pregunta, sino también la tarea que está realizando y el punto en que la dejó.
Una de las versiones añade tres detalles concretos: el acceso sería opcional, la actividad quedaría organizada en un diario consultable y el despliegue comenzaría en Mac antes de llegar a Windows. También atribuye al sistema la capacidad de completar tareas a medias y proponer automatizaciones personalizadas. Ninguno de esos extremos aparece respaldado en el expediente por documentación pública de OpenAI, por lo que no puede darse por hecho.

La diferencia entre recordar y observar
Una memoria conversacional recupera información que el usuario ha compartido previamente. Una herramienta que observe la pantalla de forma continuada tendría un alcance distinto: podría inferir rutinas, relaciones profesionales, proyectos, horarios y hábitos a partir de múltiples aplicaciones. La utilidad aumentaría, pero también crecería el impacto de un error de configuración, una cuenta comprometida o una conservación excesiva de datos.
Para que una función así fuese evaluable harían falta respuestas precisas sobre dónde se procesa y almacena la actividad, durante cuánto tiempo se conserva, qué aplicaciones quedan excluidas y cómo se pausa o elimina el historial. También sería necesario distinguir entre datos empleados para personalizar la experiencia y datos utilizados para entrenar modelos. Decir que algo es opcional no sustituye esos controles ni explica sus valores predeterminados.
El contexto continuo encaja con la evolución de los asistentes hacia agentes capaces de actuar entre aplicaciones. OpenAI ya trabaja en modelos y servicios orientados a tareas complejas; por ejemplo, la compañía también ha anunciado mejoras de rendimiento como el modo Ultrafast de GPT-5.6. Esa tendencia aporta contexto industrial, pero no demuestra que «Computer History» sea un producto real ni que vaya a llegar con las características descritas.
Qué conviene esperar antes de darlo por confirmado
La señal decisiva sería una presentación de OpenAI acompañada de documentación de privacidad, controles de consentimiento y una lista clara de plataformas compatibles. Una página de ayuda o unas notas de versión permitirían comprobar además si el registro se realiza de manera continua, si funciona solo durante sesiones concretas y qué opciones tienen las cuentas personales y empresariales.
Hasta que aparezca esa documentación, no hay base suficiente para afirmar que ChatGPT ya vigila de forma constante el ordenador ni que esta función esté disponible en Mac. Lo sólido del expediente se limita a que dos coberturas recientes describen una ambición parecida: un asistente proactivo alimentado por un contexto personal mucho más amplio. El nombre, el estado de desarrollo y el despliegue siguen sin confirmar.







