Ghost Recon Wildlands acaba de recibir Last Rites, una actualización gratuita que llega casi una década después del estreno original. Ubisoft ha preparado una misión narrativa lineal, nuevas opciones para modificar la dificultad y el mundo, más libertad para ajustar la interfaz y mejoras técnicas específicas para PlayStation 5. El contenido ya está disponible en PS4 y PS5.
La novedad más visible para quienes jueguen en la actual generación es que Wildlands funciona ahora a 4K y 60 fotogramas por segundo en PS5 y PS5 Pro. No se trata de un juego nuevo ni de una remasterización independiente: Last Rites amplía el título existente y aprovecha la retrocompatibilidad para modernizar su presentación en las consolas recientes.
Qué cuenta la nueva misión
Last Rites propone una historia más oscura situada en Bolivia. Los Ghosts se enfrentan a Los Penitentes, un culto dirigido por La Llorona que ha ocupado el vacío dejado por el cartel de Santa Blanca. La campaña adopta una estructura lineal, de modo que ofrece un recorrido más dirigido que el amplio mundo abierto de la aventura principal.

El planteamiento busca recuperar la tensión táctica sin obligar a empezar otra partida. La misión sirve además para desbloquear un aspecto de operador, mientras que la actualización abre gratuitamente armas, equipo, camuflajes que no se habían publicado y recompensas que antes dependían de desafíos. Las clases de jugador contra jugador también pasan a estar disponibles sin coste en la tienda interna.
Más control sobre la dificultad y el mundo
El cambio con mayor efecto a largo plazo no es una misión concreta, sino los denominados Ghost Parameters. Entre sus opciones figuran la muerte instantánea con reanimaciones ilimitadas, la posibilidad de limitar el inventario a una o dos armas principales y conservar la munición que queda en el cargador al recargar. Son reglas opcionales para construir una experiencia más exigente o más cercana a una simulación.
Los ajustes del mundo y de la sesión permiten elegir la hora y el clima, modificar la frecuencia de patrullas enemigas, activar fuego amigo y decidir si aparecen alarmas o inhibidores. También se pueden variar la percepción y resistencia de los rivales o la fragilidad de los vehículos. El jugador puede endurecer una parte del sistema sin aceptar un paquete de dificultad cerrado.
La interfaz recibe el mismo tratamiento modular. Ahora es posible retirar elementos concretos del HUD y adaptar la cantidad de información visible, algo especialmente útil para quienes busquen inmersión o quieran limpiar la pantalla sin perder indicadores imprescindibles. En la práctica, estas herramientas tienen más recorrido que una campaña que se completa una sola vez.
Por qué importa una actualización tan tardía
Wildlands se publicó en 2017, por lo que este regreso rompe con el ciclo habitual de soporte de un gran lanzamiento. El movimiento recuerda, desde otro género, a la reciente campaña gratuita Dawn of the Machine para Quake: ambos casos recuperan juegos veteranos con contenido jugable sustancial, no solo con objetos cosméticos o una conmemoración.
Para quien ya tenga el juego, la consecuencia práctica es sencilla: no hace falta comprar una edición nueva para acceder a Last Rites. En PS5, además, la combinación de 4K y 60 fps corrige una de las limitaciones más evidentes de ejecutar un título diseñado para la generación anterior. Ubisoft no ha presentado esta actualización como una revisión gráfica integral, así que conviene distinguir la mejora de rendimiento de un remaster.
El anuncio oficial detalla la disponibilidad en PS4, PS5 y PS5 Pro, pero no concreta en esa publicación el alcance de Last Rites en otras plataformas. Por ese motivo, la disponibilidad confirmada aquí se limita a las consolas PlayStation. La actualización puede resultar especialmente atractiva para quienes abandonaron la campaña original y prefieren volver con una misión delimitada y reglas personalizables.








