Lo que pareció ser un fallo de privacidad en la que se publicaron mensajes privados en los muros de los usuarios es argumentado por Facebook como mensajes antiguos que en su momento fueron publicados en el muro por inexperiencia de los usuarios.
Saltaron las alarmas de nuevo con Facebook y su política de privacidad. De un tiempo a esta parte, los usuarios han sido migrados paulatinamente al modelo de “Biografía” en su muro de Facebook. Aparecieron entonces notificaciones de mensajes antiguos como si fueran nuevos en el muro de algunos internautas. Cierto sector de usuarios comenzaron a preocuparse al entender que se habían publicado mensajes privados en el muro público.
Facebook y sus responsables niegan completamente que se trate de un fallo en la privacidad. Explican, junto a expertos en la red social, que esto es debido al uso que se hacía al principio en la red social, en lugar de mantener una “conversación” sobre una publicación hecha por un usuario, las respuestas iban y venían de muro a muro. Era un uso al parecer algo caótico, no existían opciones como “Me gusta” o “Comentarios”.
Ingenieros de la compañía aseguran que no han encontrado ni un solo caso en el que un mensaje privado se hubiera publicado en el muro, además argumentan que hay barreras técnicas que impiden que esto pase ya que el sistema empleado por los comentarios en los muros y el empleado en los mensajes privados son completamente independientes.
En definitiva parece ser que estos mensajes aparecidos son mensajes que realmente siempre fueron públicos y estaban “perdidos” en lo más profundo de los muros y al cambiar el modelo a Biografía, han reflotado.
Bien es cierto que, pensándolo, puede tener cierta lógica lo que explican los responsables de la compañía, pero cada vez se hace más patente que la privacidad de cada uno de nosotros empieza a ser cosa del pasado. Mucha gente se echa las manos a la cabeza y pone el grito en el cielo ante este panorama, pero dese la humilde opinión del que escribe, cada uno de nosotros deberíamos hacer un ejercicio de reflexión y pensar que nadie nos obliga a formar parte de las redes sociales y que tal vez el responsable último, que no único, somos los propios usuarios. Tal vez es una opinión osada y no compartida, incluso puede que alguien acabe formando parte de esta vorágine de socialización virtual sin desearlo, pero quizá debamos empezar a plantearnos esta situación y hasta donde llega nuestra responsabilidad y comienza la de otros.








