Parece que por mucho que se empeñen las grandes compañías en blindar sus consolas, al final, todas caen. Esto es lo que ha ocurrido con la PS3 de Sony. Hasta ahora, lo que se hacía para “hackearla” era copiar los videojuegos en el disco duro para posteriormente ejecutarlos desde la videoconsola mediante una unidad USB.
Ahora bien, lo que se ha conseguido, según los chicos de PsGroove, es un “hackeo” completo. Para ello, se sobrescribe la memoria de arranque Flash y se obtiene un control completo sobre el sistema; posteriormente se obtienen los códigos internos propios de la consola con lo que es posible ejecutar los juegos. Todo esto ha sido resumido en tres vídeos que PsGroove ha colgado en Youtube donde se anuncia a bombo y platillo el logro (con mofa incluida hacia Sony).
Ahora falta esperar qué nuevas trabas pone Sony en su nuevo firmware y ver cómo se desarrolla el siguiente capítulo de la batalla.








