Los usuarios de Mac con Apple silicon ya tienen un horizonte claro para abandonar las aplicaciones antiguas: macOS 27 será la última versión con soporte general de Rosetta, la tecnología que permite ejecutar software creado para procesadores Intel en los equipos con chips de Apple. Después de esa versión, esas apps solo Intel dejarán de abrirse en los Mac modernos.
El cambio afecta a una capa de compatibilidad que ha acompañado la transición de los Mac desde Intel a Apple silicon. Rosetta traduce las instrucciones de una aplicación diseñada para un procesador Intel para que pueda funcionar en un Mac con un chip de la serie M. Ha permitido mantener en uso programas que aún no tenían versión nativa, pero su retirada obligará a actualizar el software o buscar alternativas.
macOS 26.4 empezará a avisar antes del corte
Apple introducirá una señal previa en macOS 26.4 y las versiones posteriores. Al abrir una aplicación que dependa de Rosetta, el sistema podrá mostrar una notificación para pedir al usuario que instale una edición nativa para Apple silicon. El aviso no equivale todavía a una incompatibilidad, pero sirve para identificar con tiempo qué herramientas necesitarán atención antes de otoño, cuando llegará macOS 27.
Para quien utiliza aplicaciones conocidas, el proceso puede ser tan sencillo como instalar su actualización más reciente. También conviene revisar utilidades menos visibles: complementos, programas corporativos, herramientas de audio o ediciones antiguas de software especializado. Una app nativa ejecuta su código directamente sobre los chips de Apple, de modo que no necesita esa traducción intermedia y está preparada para las siguientes versiones del sistema.
Las aplicaciones exclusivamente Intel dejarán de abrirse tras macOS 27
La fecha no significa que todos los Mac Intel queden fuera de servicio de inmediato. La decisión se refiere a los Mac con Apple silicon y a las aplicaciones compiladas únicamente para Intel. Apple recomienda a los desarrolladores distribuir binarios universales: paquetes que contienen una versión para Intel y otra para Apple silicon, de manera que cada Mac ejecuta la adecuada.
Es un paso que consolida una transición iniciada hace años y que ya se nota en la gama actual. Los nuevos equipos de escritorio, como los modelos analizados en el Mac Studio con M5 Max y M5 Ultra, se apoyan por completo en Apple silicon. Mantener Rosetta para todo el catálogo de software antiguo tiene cada vez menos sentido para la plataforma, aunque deja a algunos usuarios con una revisión pendiente de sus aplicaciones.
Los juegos antiguos tendrán una excepción limitada
Habrá una salvedad relevante, aunque acotada. Apple conservará funciones de Rosetta para ciertos juegos antiguos sin mantenimiento que dependan de frameworks Intel, es decir, componentes de software sobre los que se construyen sus gráficos, sonido u otras funciones. La finalidad es que determinados títulos que ya no reciben actualizaciones sigan siendo jugables en los Mac con Apple silicon.
La excepción no debe interpretarse como una continuidad general de Rosetta para cualquier juego o aplicación. Apple no ha detallado qué títulos entrarán en ella ni el alcance técnico exacto de la compatibilidad. Para el resto del software, el mensaje es inequívoco: la versión nativa será un requisito tras macOS 27. Desarrolladores y responsables de TI tienen hasta el lanzamiento de otoño para actualizar sus distribuciones y comunicar el cambio a sus usuarios.
Quienes dependan de una aplicación Intel concreta pueden adelantarse: comprobar si existe una actualización universal o nativa, contactar con su desarrollador si es una herramienta profesional y evitar posponer la migración hasta la siguiente gran actualización de macOS. La retirada será especialmente perceptible en programas abandonados, donde quizá no haya una versión compatible disponible.








