El Samsung Galaxy Z Fold8 pesa 201 gramos, 52 gramos menos que los 253 gramos del Galaxy Z Fold5. Según Samsung, la reducción procede de cambios en la pantalla, la bisagra, los materiales y la arquitectura interna, tras revisar cientos de componentes y piezas auxiliares.
En España, la ficha del fabricante confirma un grosor de 4,5 milímetros cuando está desplegado. Samsung lo comercializa con 256 GB, 512 GB o 1 TB de almacenamiento, en Lavanda, Grafito, Crema y Pistacho; este último color se reserva a Samsung.com. El configurador consultado no muestra un precio final en euros para la combinación abierta.
Metal más fino y menos piezas
Samsung atribuye parte del recorte a un mecanizado más preciso de los refuerzos metálicos. Algunas placas de soporte se han rebajado hasta aproximadamente 0,2 milímetros, con zonas de 0,15 milímetros. También cita la película de aleación Flex Titanium de la pantalla, cuyo espesor se mide en decenas de micrómetros; un micrómetro equivale a una milésima de milímetro.
La compañía sitúa esas soluciones dentro de una revisión más amplia de la arquitectura interna. El mecanizado de metal ultrafino, el diseño de la bisagra y la optimización de materiales y piezas internas son las tres áreas de ingeniería que identifica para explicar el adelgazamiento del plegable.
Samsung afirma haber eliminado alrededor de 15 de más de 180 tipos de piezas auxiliares y optimizado las restantes. La marca presenta ese trabajo, junto con los cambios en la pantalla y los elementos estructurales, como parte de la reducción de peso del dispositivo.
Samsung también ha detallado por separado las cámaras de los Galaxy Z Fold8 Ultra, Fold8 y Flip8.








