ChatGPT tendrá que someterse a controles reforzados en la Unión Europea. La Comisión Europea lo ha designado como motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño, o VLOSE por sus siglas en inglés, dentro del Reglamento de Servicios Digitales (DSA). La categoría agrupa a los servicios con mayor alcance y les impone deberes adicionales para analizar y reducir riesgos sistémicos.
La decisión cambia el encaje regulatorio de la herramienta: Bruselas entiende que ChatGPT es un servicio híbrido. Puede generar respuestas mediante inteligencia artificial, pero también buscar información en la web para atender determinadas consultas. Por esa segunda función, pasa a ser tratado como buscador en línea a efectos del DSA.
Los 159,1 millones de usuarios sitúan a ChatGPT por encima del umbral
El criterio para recibir esta designación es alcanzar al menos 45 millones de usuarios mensuales medios en la UE. ChatGPT queda ampliamente por encima: el registro de supervisión de la Comisión le atribuye 159,1 millones de usuarios mensuales medios y fecha la designación el 31 de agosto de 2026. OpenAI publica la misma cifra para ChatGPT Search durante los seis meses finalizados el 31 de marzo de 2026.
La cifra no equivale solo a un salto estadístico. A partir de la notificación, OpenAI dispone de cuatro meses para adecuar el servicio a las obligaciones específicas aplicables a los VLOSE. El DSA no se limita a moderar publicaciones concretas: exige estudiar cómo el diseño, el funcionamiento y la difusión de un servicio pueden amplificar daños a gran escala.
OpenAI deberá evaluar riesgos que van de los menores a las elecciones
Entre las obligaciones reforzadas figura la evaluación periódica de riesgos sistémicos, es decir, impactos que pueden afectar de forma amplia a personas o a la sociedad y no solo a un usuario aislado. ChatGPT tendrá que identificar y mitigar riesgos relacionados con contenido ilegal, protección de menores, bienestar, derechos fundamentales, procesos electorales y seguridad pública.
En la práctica, el foco abarca tanto las respuestas que recibe quien formula una pregunta como los efectos de que un servicio de esta escala pueda orientar búsquedas, resumir información o facilitar el acceso a contenidos. La designación no determina de antemano que ChatGPT haya incumplido esas obligaciones; activa un marco de vigilancia y prevención más exigente por su alcance dentro de la UE.
El encaje llega cuando OpenAI sigue ampliando las funciones y el público de su asistente. La empresa ya ha presentado un ChatGPT específico para adolescentes de 13 a 17 años, un ámbito especialmente relevante ante las exigencias europeas sobre protección de menores. También ha empezado a explorar vías comerciales alrededor del producto, como muestran sus anuncios en ChatGPT en India.
Bruselas e Irlanda compartirán la supervisión del servicio
La vigilancia del cumplimiento no recaerá únicamente en la Comisión. Bruselas trabajará junto a Coimisiún na Meán, el coordinador irlandés de servicios digitales. Ese reparto combina la supervisión europea reservada para los servicios de muy gran tamaño con la participación de la autoridad nacional competente.
La decisión coloca a ChatGPT entre los servicios digitales que deben demostrar de forma continuada cómo detectan y reducen los riesgos ligados a su escala. Para los usuarios europeos, la consecuencia relevante no es una nueva función visible de la aplicación, sino que el buscador integrado en el asistente pasa a operar bajo uno de los niveles de responsabilidad más altos previstos por la normativa comunitaria.








