Anthropic prepara su salida a bolsa para las próximas semanas con una ambición poco habitual incluso dentro del acelerado mercado de la inteligencia artificial: superar el récord logrado por SpaceX en Wall Street. La operación someterá a la empresa responsable de Claude a una prueba decisiva, porque tendrá que convencer al mercado de que su rápido crecimiento puede compensar unas pérdidas extraordinarias y unas necesidades de capital cada vez mayores.
La compañía nació en 2021 a partir de una ruptura protagonizada por antiguos directivos de OpenAI, preocupados por la gestión de los riesgos asociados a la inteligencia artificial. Está dirigida por el cofundador Dario Amodei, mientras que su hermana Daniela Amodei ocupa la presidencia. Según los datos recogidos en las coberturas coincidentes, Anthropic cuenta ya con unos 5.000 empleados.
Claude Code sostiene una estrategia más especializada
A diferencia de rivales que han extendido su catálogo hacia campos como el vídeo o los navegadores, Anthropic ha concentrado buena parte de su propuesta comercial en herramientas para el sector tecnológico. Su producto más representativo en ese terreno es Claude Code, un asistente dirigido a desarrolladores que ha contribuido al crecimiento de los ingresos.
La programación se ha convertido en uno de los usos de la IA con mayor disposición de pago, debido a la posibilidad de acelerar tareas como la escritura, revisión y mantenimiento de código. Esa especialización diferencia a Anthropic, aunque también la expone a una competencia intensa y a la necesidad de demostrar que el uso profesional puede sostener los elevados costes de sus modelos.
El movimiento llega cuando el desarrollo de IA avanzada exige enormes cantidades de capacidad informática, centros de datos y energía. Es una carrera que también impulsa equipos diseñados para ejecutar modelos sin depender por completo de la nube, como muestra la estación de IA local NVIDIA DGX Spark. En el caso de Anthropic, la escala perseguida obliga a buscar fuentes de financiación que superan la capacidad habitual del capital riesgo.
Una valoración enorme y pérdidas todavía mayores
En mayo, Anthropic recaudó el equivalente a 55.800 millones de euros y alcanzó una valoración aproximada de 829.000 millones. Ahora pretende acceder a una base de inversores más amplia mediante los mercados públicos y captar más de los 64.300 millones de euros obtenidos por SpaceX en su estreno bursátil, sin contar ampliaciones posteriores de aquella operación.
El principal obstáculo será explicar la distancia entre las expectativas y las cuentas actuales. Anthropic perdió cerca de 36.000 millones de euros durante 2025 y las previsiones recogidas apuntan a que podría continuar consumiendo efectivo durante varios años. Su argumento ante los inversores incluiría un mercado potencial superior a 25,7 billones de euros, una estimación de las oportunidades a las que aspira, no una previsión de ingresos.
La diferencia es importante: un mercado potencial gigantesco no garantiza que una empresa pueda convertirlo en ventas rentables. Los futuros accionistas tendrán que valorar si la demanda de asistentes de programación crece con suficiente rapidez para financiar nuevos modelos e infraestructura, y si Anthropic puede conservar una posición diferenciada frente a competidores con recursos similares.
El conflicto con Trump añade riesgo político
La operación también estará condicionada por el enfrentamiento de Anthropic con la Administración de Donald Trump. En marzo, el Gobierno estadounidense rescindió sus contratos con la compañía y la calificó como un riesgo para la cadena de suministro después de que esta rechazara conceder al Ejército acceso sin restricciones a sus modelos.
Anthropic describió la decisión del Departamento de Defensa como una represalia inconstitucional. El conflicto ha desembocado en una batalla legal que podría prolongarse durante años, mientras las advertencias de Amodei sobre el impacto laboral de la IA y sus peticiones de una regulación comparable a la de sectores como la banca o la aviación han aumentado la distancia con la Casa Blanca.
Para los usuarios y empresas que emplean Claude, la salida a bolsa podría facilitar más inversión en capacidad, nuevos modelos y herramientas profesionales. También implicaría un escrutinio público mucho mayor sobre costes, ingresos, dependencia de grandes infraestructuras y contratos gubernamentales. Esa presión puede influir en el ritmo de lanzamiento de productos y en la forma en que la compañía equilibre seguridad y crecimiento.
El debut servirá así como termómetro para todo el sector. OpenAI habría aplazado hasta 2027 sus propios planes de cotización, de modo que Anthropic será una prueba temprana de cuánto riesgo están dispuestos a asumir los mercados públicos para financiar la carrera de la inteligencia artificial a gran escala.








