La mayoría de las aplicaciones Android funcionan directamente y con fluidez en los Googlebook, tanto en los modelos con Intel como en los que incorporan Qualcomm, según Google. La compañía matiza, sin embargo, que un grupo reducido de apps y juegos complejos puede necesitar ajustes para rendir de la mejor manera en los equipos con Intel.
Muchas aplicaciones Android se diseñaron originalmente para chips Arm, mientras que los Googlebook con Intel emplean procesadores basados en x86. Esa diferencia de arquitectura explica por qué la advertencia se centra en Intel. Google no ha identificado las aplicaciones afectadas ni ha cuantificado cuánto puede variar su rendimiento. Tampoco cabe deducir de la aclaración que todas las apps vayan mejor en un modelo con Qualcomm.
Instalar una app y usarla con fluidez son cosas distintas
Los juegos y las aplicaciones se instalan desde Google Play, pero que aparezcan disponibles para un Googlebook no garantiza su mejor rendimiento en cualquier modelo. Si una app resulta imprescindible, lo útil es comprobar cómo funciona en el equipo concreto antes de dar por hecho que la experiencia será la misma que en otro dispositivo Android. Google afirma que trabaja con los desarrolladores, Intel y Qualcomm para mejorar el rendimiento y ampliar la compatibilidad.
La guía de Android Developers para Googlebook aclara otra cuestión: los desarrolladores no necesitan crear una aplicación nueva desde cero. Sí recomienda adaptar las interfaces a pantallas grandes y ventanas, además del uso con teclado, ratón o panel táctil. Esas mejoras facilitan el manejo de una app en un portátil; son distintas de los posibles ajustes de rendimiento para procesadores Intel.
Google Play destaca mediante distintivos y colecciones las aplicaciones optimizadas para escritorio. Esas indicaciones ayudan a encontrar apps adaptadas al formato del Googlebook, pero no constituyen una relación de las que podrían rendir peor en los modelos con Intel.








