Iberia fletará el 12 de agosto un vuelo especial para observar desde el aire el eclipse total de Sol que cruzará España al atardecer. El avión despegará y aterrizará en Madrid y seguirá una ruta diseñada para situarse sobre la provincia de Palencia durante la totalidad. La observación se realizará a más de 10.000 metros, por encima de buena parte de las nubes y del vapor de agua de la atmósfera baja.
El servicio llevará el código IB1473, una referencia al año de nacimiento de Nicolás Copérnico, y será operado con un Airbus A321XLR. No será únicamente un vuelo turístico: viajarán investigadores del proyecto Shelios para registrar el fenómeno y estudiar la morfología aparente del Sol. Iberia también prevé retransmitir la experiencia mediante la conexión de alta velocidad Starlink que está incorporando progresivamente a su flota.
Una ruta de ida y vuelta sobre la franja de totalidad
La trayectoria partirá del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y regresará al mismo punto. La planificación debe coordinar posición, rumbo y hora para mantener el lado adecuado del avión orientado hacia el oeste, donde el Sol estará muy bajo. La provincia de Palencia se encuentra dentro de la franja en la que la Luna llegará a ocultar por completo el disco solar, de modo que el vuelo no necesita desplazarse fuera de España.
Volar alto reduce uno de los riesgos principales de cualquier observación astronómica desde tierra: que una capa de nubes tape el horizonte en el momento decisivo. También disminuye parte de la turbulencia atmosférica que degrada las imágenes. Sin embargo, la altitud no elimina todos los condicionantes. El avión debe respetar el control del tráfico aéreo, la meteorología en ruta y los márgenes operativos, mientras el eclipse sigue un horario que no admite retrasos.
La situación recuerda que observar un fenómeno previsto con enorme precisión no equivale a garantizar su registro. Esta semana explicamos qué buscaban los telescopios durante el impacto calculado de una etapa de Falcon 9 contra la Luna: en ambos casos, la geometría y las condiciones del instrumento determinan qué señal termina captándose.

Qué podrán medir los investigadores a bordo
Durante la totalidad, la Luna bloquea la parte brillante del Sol y permite observar la corona, su atmósfera exterior. El equipo de Shelios quiere aprovechar la menor absorción atmosférica y la ausencia de nubes para obtener imágenes y mediciones de la forma solar. Desde el avión también podrán distinguirse algunos planetas y estrellas alrededor del Sol oscurecido, siempre que la orientación y el contraste sean favorables.
La fase de totalidad será breve, pero las fases parciales se extenderán antes y después. El vuelo tendrá que preparar instrumentos, cámaras y retransmisión con antelación para no desperdiciar los segundos centrales. La conectividad vía satélite permitirá enviar vídeo desde una aeronave en movimiento, aunque la calidad final dependerá de la cobertura, el ancho de banda disponible y el equipo de producción instalado a bordo.
El eclipse será visible desde buena parte de España
El fenómeno del miércoles 12 de agosto será el primer eclipse total visible desde la península Ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad cruzará el norte peninsular y llegará a Baleares cerca de la puesta de Sol. Fuera de esa banda se verá como eclipse parcial, con diferencias importantes según la localidad y con el horizonte occidental como factor decisivo.
Quien lo observe desde tierra debe buscar con tiempo un lugar con el oeste despejado. Las gafas homologadas para eclipses son imprescindibles durante todas las fases parciales; unas gafas de sol normales, una cámara sin filtro o mirar a través de prismáticos no ofrecen protección. Solo durante la totalidad completa puede contemplarse la corona sin filtro, y hay que volver a protegerse en cuanto reaparece el primer borde luminoso.
El vuelo de Iberia añade una combinación poco habitual de aviación, conectividad satelital y observación científica. No sustituye a los miles de puntos terrestres desde los que podrá verse el eclipse, pero sí ofrece un laboratorio móvil con menos obstáculos meteorológicos. Su valor real estará tanto en las imágenes en directo como en los datos que los investigadores logren conservar de esos instantes.








