La NASA ha puesto en marcha una maniobra poco habitual para conservar el telescopio espacial Neil Gehrels Swift: una nave comercial intentará acercarse a él, engancharlo y elevar su órbita antes de que la fricción atmosférica termine con la misión. La operación, bautizada Swift Boost, convierte el final previsto de un observatorio científico en una prueba de mantenimiento robótico.
Un rescate contra el reloj
Swift lleva más de dos décadas localizando estallidos de rayos gamma y otros cambios rápidos del cielo. Su órbita baja se está degradando con rapidez y la NASA calcula que el observatorio podría reentrar en la atmósfera en otoño de 2026. La actividad solar reciente ha aumentado el arrastre, de modo que cada mes reduce el margen disponible para la maniobra. El margen operativo se estrecha antes de la reentrada.
La solución consiste en usar LINK, una nave de servicio de Katalyst Space, que despegó el 3 de julio de 2026 en un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman. El vehículo tiene tres brazos robóticos y deberá alcanzar un satélite que no fue diseñado para recibir visitas ni para ser reparado en órbita.
Qué tiene que conseguir LINK
El plan no es sustituir instrumentos ni recuperar el telescopio. LINK debe ejecutar un encuentro controlado, fijarse a Swift y modificar su trayectoria para llevarlo a una altura más segura. Antes del acoplamiento, los controladores mantendrán el observatorio en una orientación que reduzca el efecto del rozamiento y preserve el tiempo de vuelo.
La NASA señala que la nave de servicio tardará varios meses en completar el impulso orbital. El umbral operativo está alrededor de los 300 kilómetros de altura media: permanecer por encima de esa cota aumenta las probabilidades de que Swift pueda continuar su trabajo científico. La captura y el cambio de órbita son dos pasos distintos.
Por qué importa más allá de Swift
Si el encuentro termina bien, será la primera vez que una misión robótica comercial capture un vehículo de la NASA sin tripulación y que no fue construido para ser atendido en el espacio. El valor de la prueba está en demostrar una capacidad reutilizable: prolongar observatorios, retirar satélites o cambiar la órbita de plataformas que todavía tienen instrumentos útiles.
Para Swift, el beneficio es inmediato. El telescopio aporta alertas rápidas sobre fenómenos transitorios y permite que otros observatorios apunten a ellos mientras siguen activos. Elevar su órbita cuesta menos que diseñar una misión nueva y conserva una combinación de instrumentos que sigue siendo difícil de reemplazar.
La maniobra todavía no es un éxito consumado. El resultado dependerá de la navegación de LINK, de la captura y de que el nuevo perfil orbital deje al observatorio en condiciones de operar. La NASA describe el proyecto como una demostración; cualquier calendario posterior al encuentro tendrá que esperar a sus comunicaciones oficiales.

El proyecto enlaza con la cobertura de la ciencia que Swift aporta al estudio de objetos extremos y con otras observaciones recientes del universo publicadas en UktusNas.








