La editorial argentina Perfil ha presentado una demanda por daños y perjuicios contra OpenAI, Microsoft Corporation y Microsoft de Argentina por el presunto uso no autorizado de sus contenidos periodísticos en sistemas de inteligencia artificial. La acción se tramita ante el fuero Civil y Comercial Federal argentino y plantea una cuestión que afecta de lleno al modelo económico de la prensa: quién puede utilizar artículos protegidos para entrenar productos comerciales.
La compañía editora sostiene que noticias, investigaciones, entrevistas, crónicas y otros materiales producidos por sus redacciones fueron recopilados para entrenar y mejorar modelos de IA sin permiso ni compensación. Las acusaciones todavía deben probarse ante los tribunales, por lo que la presentación judicial no equivale a una resolución sobre la responsabilidad de OpenAI o Microsoft.
Del entrenamiento a las respuestas generadas
El caso distingue entre la lectura ordinaria de una noticia publicada en internet y su incorporación masiva a un sistema tecnológico. Según la reclamación, los contenidos habrían pasado por procesos de rastreo, descarga, almacenamiento, tokenización y vectorización para convertirse en material de entrenamiento y optimización de modelos. Perfil afirma que dispone de pericias técnicas e informáticas para respaldar esta tesis.
La acusación abarcaría también publicaciones protegidas por muros de pago, cuyo acceso estaba reservado a usuarios autorizados o suscriptores. Este punto puede resultar especialmente relevante porque cuestiona no solo el uso de páginas accesibles públicamente, sino también el supuesto tratamiento de obras sujetas a controles de acceso.
La demanda no se limita al entrenamiento histórico de los modelos. Perfil también señala el uso posterior de información periodística dentro de productos capaces de responder directamente a las consultas. Entre los servicios mencionados figuran Bing, Microsoft Copilot, Microsoft 365 Copilot, GitHub Copilot y Azure AI, además de otras herramientas relacionadas con la inteligencia artificial.
El impacto sobre tráfico, publicidad y suscripciones
El conflicto tiene una consecuencia práctica para cualquier editor digital. Si un asistente sintetiza la información y resuelve la consulta sin que el usuario visite la publicación original, el medio puede perder tráfico, ingresos publicitarios y oportunidades de convertir lectores en suscriptores. Perfil sostiene que estos sistemas interrumpen la relación directa entre la cabecera y su público.
Este debate cobra más peso a medida que los asistentes dejan de ser simples cuadros de conversación y adquieren capacidad para ejecutar tareas. El desarrollo de propuestas como los agentes de IA que funcionan localmente en un ordenador muestra cómo estos sistemas pueden integrarse cada vez más en el flujo cotidiano del usuario, reduciendo la necesidad de consultar por separado cada fuente de información.
Para los lectores, la comodidad de obtener una respuesta inmediata convive con un problema menos visible: si disminuyen los incentivos para financiar la producción original, también puede reducirse la cantidad o la calidad del material con el que trabajan los propios modelos. La disputa aborda así tanto la propiedad intelectual como la sostenibilidad del ecosistema informativo que alimenta buena parte de las respuestas automatizadas.
Una reclamación con precedentes internacionales
Perfil presenta su iniciativa como la primera demanda de un medio de habla hispana contra OpenAI y Microsoft por presunta apropiación de propiedad intelectual y competencia desleal. La editorial la encuadra junto a los litigios promovidos por The New York Times en Estados Unidos y Folha de S.Paulo en Brasil, aunque cada procedimiento depende de su legislación, pruebas y pretensiones concretas.
Antes de acudir a los tribunales se celebró una instancia de mediación que no prosperó. Perfil busca recibir una retribución por el uso de su trabajo y toma como referencia los acuerdos comerciales que OpenAI ha firmado con distintos grupos y agencias de noticias. Esa pretensión sitúa el litigio en un terreno que va más allá de impedir el uso: también plantea si las licencias y la compensación pueden convertirse en una vía estable de relación entre empresas de IA y productores de contenido.
El resultado podría influir en futuras negociaciones dentro del mercado editorial en español, pero su alcance dependerá de lo que logre acreditarse y de la interpretación del tribunal. La cuestión central será determinar si el tratamiento alegado constituye una utilización legítima de información accesible o una explotación comercial no autorizada de obras protegidas.








