Casio ha llevado el aspecto de sus relojes digitales más reconocibles a una propuesta conectada que evita convertirse en otro smartwatch. El nuevo F-B100W conserva la pantalla LCD, los botones físicos y la caja rectangular de resina, pero añade podómetro, Bluetooth y sincronización con la aplicación Casio Watches. La ficha japonesa confirma su lanzamiento durante agosto de 2026 por 8.800 yenes, impuestos incluidos.
La idea central es sencilla: ofrecer seguimiento básico de actividad sin pantalla táctil, notificaciones constantes ni una batería que haya que cargar cada noche. La pila ofrece una autonomía estimada de dos años, según el fabricante. Es una diferencia práctica frente a los relojes inteligentes completos, aunque también implica renunciar a GPS, pulsómetro, pagos y aplicaciones instalables.
¿Qué funciones inteligentes incorpora?
El acelerómetro integrado cuenta automáticamente los pasos y muestra en el reloj tanto el total diario como el progreso hacia un objetivo. El usuario puede fijar metas entre 1.000 y 50.000 pasos, en intervalos de 1.000, y activar un aviso cuando detecta poca actividad. El gráfico del propio LCD conserva una vista por horas de las siete horas anteriores.
Al vincularlo por Bluetooth con Casio Watches, el F-B100W corrige la hora automáticamente, permite ajustar alarmas y otras funciones desde el móvil y transfiere el recuento de pasos al registro de actividad. También incluye hora mundial para unas 300 ciudades, búsqueda del teléfono y la función Time & Place, que guarda en el mapa del móvil la fecha, la hora y la ubicación al pulsar un botón.

La aplicación no convierte el reloj en un dispositivo médico. Casio presenta estos datos como apoyo para la actividad y el bienestar diario, no como mediciones clínicas. Tampoco hay que confundir la sincronización con ecosistemas más amplios, como la reciente integración de Fitbit con Salud de Apple: aquí el registro se concentra en pasos y en las funciones tradicionales del reloj.
Un F-91W moderno, pero no idéntico
Casio reconoce que la superficie de la correa adopta el mismo diseño que la del F-91W, una referencia clara para entender el enfoque. Sin embargo, el F-B100W es algo más grande y mucho más capaz. Mide 41,9 × 38,1 × 8,8 milímetros y pesa solo 26 gramos. La combinación de 8,8 milímetros de grosor y 26 gramos mantiene una de las ventajas del reloj digital clásico: apenas hacerse notar en la muñeca.
La correa usa resina con componentes de plástico de biomasa y presenta ranuras interiores para evacuar el sudor. La resistencia al agua es la indicada para uso cotidiano; no equivale a los 100 metros de otros modelos deportivos de Casio. El cristal también es de resina, una elección coherente con su precio y peso, pero menos resistente a los arañazos que un cristal mineral.
¿Sigue funcionando sin el teléfono?
Sí. El móvil simplifica la configuración y conserva el registro, pero el reloj mantiene sus funciones esenciales por sí mismo. Sin conexión trabaja con una precisión de cuarzo declarada de ±15 segundos al mes. Dispone de doble horario, calendario automático, cinco alarmas, señal horaria, temporizador de hasta 60 minutos y retroiluminación LED ámbar.
El cronómetro mide centésimas durante la primera hora y segundos después, hasta un máximo de 24 horas. Puede almacenar hasta 200 tiempos de vuelta o parciales con fecha y hora, una capacidad poco habitual en los digitales básicos. No intenta competir con un reloj deportivo avanzado, pero sí cubrir caminatas, carreras ocasionales y rutinas sencillas sin depender continuamente del móvil.
Disponibilidad: lo confirmado y lo pendiente
Casio ha confirmado el F-B100W-1AJF en Japón para agosto de 2026, con un precio recomendado de 8.800 yenes. La ficha oficial todavía no concreta una fecha de venta para otros mercados ni un precio en euros. No conviene trasladar el precio japonés mediante una conversión directa, porque impuestos, distribución y denominación regional pueden cambiar.
El atractivo del modelo está precisamente en lo que no pretende hacer. Es un reloj digital ligero que automatiza la hora, registra pasos y descarga el historial en una aplicación, pero evita la pantalla de alto consumo y la cascada de avisos de un smartwatch. Para quien solo busca datos básicos y una autonomía medida en años, ese recorte puede ser una ventaja más que una carencia.








