El satélite FLEX de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha superado uno de sus últimos hitos antes de viajar al espacio: sus depósitos ya contienen los 30 kg de combustible necesarios para operar tras separarse del cohete. El lanzamiento está previsto para el 15 de septiembre a las 03:21 CEST desde el Puerto Espacial Europeo, en la Guayana Francesa, a bordo de un Vega-C.
FLEX observará la débil fluorescencia que emiten las plantas al captar luz para realizar la fotosíntesis. Esta señal, invisible para el ojo humano, cambia según las condiciones ambientales y el estado de la vegetación. Medirla desde el espacio permitirá identificar indicios de estrés provocados por factores como el calor, la sequía o las variaciones de las precipitaciones antes de que sus efectos resulten evidentes sobre el terreno.
Mapas globales con una resolución de 300 metros
El instrumento principal de la misión es un espectrómetro de imagen de fluorescencia. Con él, la ESA espera obtener los primeros mapas globales de este fenómeno con una resolución espacial de 300 por 300 metros. El objetivo no consiste únicamente en mostrar dónde hay vegetación, sino en aportar información sobre su actividad fotosintética y su respuesta ante diferentes presiones ambientales.
En la práctica, estos datos pueden mejorar el conocimiento sobre el intercambio de carbono entre las plantas y la atmósfera, además del papel de la fotosíntesis en los ciclos del carbono y del agua. La información será relevante para estudiar ecosistemas y cultivos, aunque FLEX es un satélite científico: la ESA no atribuye todavía a la misión aplicaciones operativas concretas ni resultados que solo podrán evaluarse después de su puesta en servicio.
La misión tendrá una duración mínima prevista de tres años y medio. Durante ese periodo observará al menos tres ciclos estacionales de la vegetación en los hemisferios norte y sur. El combustible cargado permitirá ejecutar maniobras después de la separación del Vega-C y mantener las operaciones orbitales durante esa etapa.
Un trabajo coordinado con Sentinel-3
FLEX llegó a la Guayana Francesa a mediados de julio junto con Sentinel-3C, después de un viaje marítimo de dos semanas desde Niza. Ambos despegarán en el mismo cohete, pero FLEX trabajará inicialmente en tándem con Sentinel-3A. La coincidencia temporal de sus observaciones permitirá combinar la fluorescencia con mediciones de nubes, aerosoles, vapor de agua, temperatura de la superficie, cobertura terrestre y otros parámetros de la vegetación.
Esta combinación es importante porque la señal registrada por FLEX necesita contexto. Las condiciones de la atmósfera y de la superficie influyen en la interpretación de las mediciones, de modo que los datos complementarios de Sentinel-3A ayudarán a construir una visión más completa del funcionamiento y el estado de las plantas a escala mundial.
La carga de un propelente muy volátil obligó a desalojar la sala limpia salvo para el equipo especializado y se realizó bajo procedimientos estrictos de seguridad. Según la ESA, la operación terminó conforme al plan. Los siguientes pasos serán montar FLEX en el adaptador del lanzador y encapsularlo en la parte inferior de la cofia del Vega-C.
El abastecimiento acerca la misión al despegue, pero no equivale a tener el observatorio operativo. El lanzamiento aún debe completarse y, una vez en órbita, FLEX tendrá que superar su fase de puesta en servicio antes de producir los mapas previstos. Como ocurre con otras misiones científicas que dependen del estado de una nave en órbita, la capacidad real del satélite se confirmará durante sus operaciones. Si cumple sus objetivos, ofrecerá una nueva forma de vigilar la respuesta de la vegetación a un clima cambiante.







