La NASA ha reunido en una visualización la evolución del calor que afectó a Europa occidental durante buena parte del verano de 2026. El mapa procede del modelo global GEOS, desarrollado por el Centro Goddard de la agencia, y representa la temperatura máxima diaria del aire en superficie entre el 1 de mayo y el 19 de agosto.
La escala emplea el rojo más oscuro para identificar las zonas donde las máximas alcanzaron o superaron los 40 °C. Esta representación permite observar de forma conjunta tanto el alcance geográfico del episodio como su evolución durante más de tres meses, en lugar de limitar el análisis a una ciudad o a una única jornada especialmente calurosa.
Un episodio excepcional desde mayo
Las primeras señales de que no sería un verano habitual aparecieron ya en mayo de 2026. Según la información difundida por la NASA, una cúpula de calor provocó temperaturas excepcionales y rompió récords en varios países europeos. El episodio temprano sirve como punto de partida para interpretar la sucesión de áreas cálidas que recoge el modelo hasta mediados de agosto.
Una cúpula de calor describe una situación en la que una masa de aire muy cálido permanece concentrada sobre una región. En este caso, el dato confirmado por la agencia es su relación con las temperaturas extraordinarias registradas en mayo; la publicación no aporta en el extracto una atribución detallada de cada récord nacional ni una relación completa de observatorios afectados.
La visualización también ilustra el valor de los modelos globales para estudiar fenómenos terrestres. Es un enfoque relacionado con otras misiones de observación, como FLEX y su futura medición de la fotosíntesis desde el espacio, aunque en este caso el producto mostrado procede específicamente de GEOS y se centra en la temperatura del aire próxima a la superficie.
Qué aporta el mapa y cuáles son sus límites
En términos prácticos, disponer de máximas diarias sobre una misma base facilita reconocer cuándo el calor deja de ser un pico aislado y pasa a extenderse por distintas zonas. La ventana analizada —del 1 de mayo al 19 de agosto— ofrece contexto temporal para comparar el comienzo excepcionalmente temprano con lo ocurrido durante el resto del verano meteorológico.
Sin embargo, el gráfico no debe interpretarse como una previsión local. La información facilitada lo identifica como una salida de un modelo global y no especifica en el texto disponible su resolución espacial, el detalle por municipios ni una comparación completa con mediciones de estaciones terrestres. Tampoco cuantifica cuántos días superó cada región el umbral de 40 °C.
La publicación confirma, por tanto, tres elementos centrales: el carácter excepcional del calor desde mayo, la ruptura de récords en varios países y la presencia de áreas con máximas de al menos 40 °C durante el periodo representado. Para precisar la intensidad acumulada o el impacto en cada territorio harían falta datos regionales más desglosados que no figuran en la información proporcionada.








