SpaceX ha conseguido llevar a Starship hasta una zona situada frente a la costa de la isla de Navidad después de que la nave permaneciera aproximadamente 24 días en el océano Índico. El vehículo, identificado por la compañía como la Starship del Vuelo 13, completó su amerizaje controlado al final de la prueba y ha seguido a flote durante toda la operación.
La actualización, publicada por SpaceX el 18 de agosto, confirma que el equipo de recuperación ha guiado la nave a aguas más tranquilas. La empresa precisa que desplazará a ingenieros hasta el lugar para realizar análisis adicionales antes de intentar devolver el vehículo a Starbase. No ha comunicado una fecha para esa siguiente fase ni el método concreto que empleará para el traslado.
Una recuperación condicionada por el estado del mar
El primer parte oficial de la operación, difundido el 7 de agosto, describía unas condiciones cada vez más duras y un mar agitado. La compañía explicó entonces que sus equipos trataban de llevar a puerto el vehículo, de 52 metros de longitud. La actualización más reciente muestra que esa tarea ha permitido aproximarlo a la isla, pero el examen técnico aún está pendiente.

El hecho de que Starship siga disponible para inspección no equivale a que pueda volver a volar. La propia SpaceX habla de análisis adicional del vehículo, y no de una reutilización. Tras una reentrada y semanas expuesta al agua salada, la información más valiosa puede estar en el estado real de la estructura, las uniones, los sistemas instalados y las superficies que protegieron el vehículo durante el regreso.
After approx. 24 days at sea, the SpaceX Recovery team successfully guided Starship to a location just off the coast of Christmas Island.
— SpaceX (@SpaceX) 18 de agosto de 2026
Qué aporta Ship 40 a las pruebas de Starship
Starship es la etapa superior del sistema de lanzamiento que SpaceX desarrolla para transportar carga y tripulación. En este ensayo, Ship 40 alcanzó el espacio y regresó mediante una reentrada seguida de un amerizaje. Recuperar el vehículo ofrece a los ingenieros una oportunidad poco habitual: comparar los datos registrados durante el vuelo con el estado físico de una nave que ha atravesado la atmósfera.
Ese contraste puede servir para valorar el comportamiento del escudo térmico, la deformación de componentes, la estanqueidad y los efectos de una estancia prolongada en el mar. Son cuestiones distintas de demostrar que una trayectoria termina en el océano: aquí el equipo puede observar el hardware tras el vuelo, aunque SpaceX no ha detallado todavía qué piezas inspeccionará ni qué conclusiones espera publicar.
El avance llega mientras el programa mantiene un enfoque de pruebas rápidas e iterativas. Cada misión permite validar cambios, detectar límites y ajustar las siguientes unidades. En ese contexto, disponer de Ship 40 después de la reentrada añade una fuente de evidencia directa que no aportan los vehículos perdidos durante el descenso.
Para el desarrollo de un sistema reutilizable, una recuperación no es el final del proceso: importan tanto la integridad de la nave como el trabajo necesario para devolverla a servicio. Por ahora, el hito confirmado es más acotado y relevante: SpaceX ha situado Starship en aguas tranquilas para examinarla, tras sobrevivir al amerizaje y a casi cuatro semanas en el Índico.
La recuperación también enlaza con la evolución de las operaciones espaciales tripuladas: la primera caminata espacial de Sophie Adenot es otro ejemplo reciente de cómo cada misión combina objetivos operativos y aprendizaje técnico.








